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HISTORIA

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7 abr. 2012

Visiones de la ciudad * (Fragmento)

Paolo Perulli



(…) la palabra “mundo” significa, etimológicamente, aquel mundus o fosa de forma circular, excavada en el centro de la ciudad (…) que garantizaba su valor sagrado. Ese mundo suministraba un centro y un sentido a toda actividad individual y social. (…) Precisamente lo opuesto a lo que estamos haciendo en la actualidad, con el crecimiento sin forma que le imprimimos al mundo urbanizado y, también, con la creciente virtualidad que está penetrando en el mundo construido.
(…) Urbs et orbis, la ciudad y el mundo, ¿querrán decir, en adelante, “por todas partes y no importa dónde”, un tejido urbano arrojado sobre el planeta que los deforma a ambos, una pura aglomeración? (J.L. Nancy) Son éstas las preguntas apremiantes, inquietantes, que la ciudad contemporánea nos propone y que, por nuestra parte, nos planteamos ante su incesante crecimiento.
(…) Lewis Mumford fue el primero en advertir el paso de metrópoli a megalópolis: “Aglomeración informe, gigantismo, congestión, degradación, supresión de la naturaleza y vaciamiento del medioambiente”. A ese proceso que conduce a necrópolis –la ciudad que muere– Mumford le contrapone, como esencia de la cultura de las ciudades, una posible “estructura regional de la civilización” basada en la idea de sistemas locales interconectados y abiertos al mundo; es la propuesta de un nuevo “orden urbano”, que retoma las utopías de la social city de Ebenezer Howard y corrige las tendencias coercitivas de la urbanística progresista. (…) Los centros entonces son muchos, el universo urbano es pluricéntrico y autocontenido: un llamado extremo antes del colapso.
(…) Luego, en el siglo XX, Marshall McLuhan sostendrá que la simultaneidad electrónica de la información produce una esfera global del espacio auditivo donde el centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. (…) La ciudad global heredaría, en suma, esa naturaleza.
(…)En la actualidad, la “ciudad genérica” de Rem Koolhaas, cuya indiferencia al lugar se vuelve un valor, expresa bien la tendencia de muchos arquitectos y desarrollistas urbanos hacia un único “mundo urbano”, liberado finalmente de los vínculos clásicos (el Estado, las reglas, el sustrato social, la fijeza, la lentitud…). Las consignas son movilidad, velocidad, fluidez. Abajo el centro, viva el espacio-basura, “Fuck the context!”, exclama el arquitecto de moda, alabado por los medios, los antropólogos, los críticos y las revistas especializadas.
(…) Los “no lugares” (M. Augé) fueron la afortunada definición antropológica del proceso de extrañamiento (el volverse extraños) y a la vez de desplazamiento (la pérdida del lugar). Aceleración, superabundancia de acontecimientos a modo de informaciones disponibles, por un lado; superabundancia, exceso de espacios en forma de imágenes reconocibles y de distancias físicas acortadas, por el otro: estas dos tendencias multiplican los no lugares, instalaciones necesarias para la vertiginosa circulación de las personas y de las mercancías (aeropuertos, vías de tránsito de alta velocidad, espacios de intercambio, centros comerciales y de paseo…). La arquitectura de la globalización asume pues la forma del “pasaje”, del espacio para viajeros (…)
Pero, ¿en nombre de qué idea de ciudad se efectúa la crítica a la ciudad genérica? La ciudad compacta basada en la reciprocidad (…)
(…)La urbanística contemporánea de la ciudad compacta también puede ser asimilada a la antigua idea de proporción, de distribución ecuánime, de intercambio recíproco. Hoy Ámsterdam y Róterdam, Barcelona, Mónaco, Londres, París siguen la idea de lo compacto. (…) ¿Qué las une? Precisamente, la visión de la renovación urbana (renovatio urbis) entendida como una continua capacidad de adaptación. “Proteger y conservar el genius loci significa, en efecto, concretar su esencia en contextos históricos siempre nuevos.” (Norberg-Schulz) La idea de ciudad no puede renunciar al centro. Para ser habitable, la ciudad debe “recordar”, conservar-restaurar, incrementar, reproducir, multiplicar, pero no disolver la centralidad.
(…) La geometría de la ciudad racionalista se esfuerza por captar y ordenar esos aspectos de la aglomeración que son propios de la vida urbana. Pero “la verdadera función de las metrópolis es, claramente, garantizar la buena vecindad entre los centros y los no-centros”, aunque no en la forma de una Super-central, en la que pensaban los racionalistas, sino de aglomeración y apilamiento de colectores, empresas, residencias, superficies construidas a cielo abierto. Pero “aglomeración” no es lo mismo que decir “mundo”, espacio de sentido. El desafío consiste en poner juntas comunidades de sentido diverso, múltiples, dentro de un único espacio de convivencia. Con-vivir en lo global, “ahora que cada lugar se torna un punto indiferente de un espacio equivalente e isomorfo” (M. Cacciari), sabiendo inventar nuevos lugares y espacios dotados de sentido. Si esto fuera posible, y hasta donde lo hagamos posible, podremos evitar ya sea la pérdida del centro homologante e “insensata”, teorizada por los paladines de la ciudad genérica, ya sea la proliferación de lugares cerrados, identitarios e “inmunes”, cercados y claustrofóbicos, que la arquitectura contemporánea nos ofrece, que a fin de cuentas son las dos caras de un mismo proceso de pérdida de sentido de la ciudad.
* Cfr. C. Andre, “A note on Bernd and Hilla Becher”Art Forum, diciembre de 1972.

Biografía

Pablo Perulli (1950) se formó en Venecia, donde enseñó en el Istituto Universitario di Architettura. Ha sido visiting scholar en el M.I.T. y profesor invitado en la Universidad de Paris-Sud. Es profesor titular de Sociología Económica en la Università del Piemonte Orientale y visiting professor de Sociología Urbana en la Accademia di Architettura de Mendrisio (Suiza).
Es socio activo del Consiglio Italiano per le Scienze Sociali y forma parte del comité científico en revistas italianas e internacionales, entre ellas: Visioni di città; Le forme del mondo spaziale, Einaudi, Turín, 2009; La città. La società europea nello spazio globale, B. Mondadori, Milán, 2007; Piani strategici. Governare le città europee, F. Angeli, 2004, Milán; La città delle reti, Bollati Boringhieri, Turín, 2000; Atlas metropolitano, Alianza, Madrid, 1995.
En 2005 obtuvo el Premio Capalbio por La città delle eti y en 2006 el Annerkennungspreis del concurso ZIPBau Award por La città. Note per un lessico socio-filosofico.

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